Sin fronteras - artículo ABC 12.11.2013

Quienes juegan al enfrentamiento, buscando un enemigo para cada problema antes que una solución, se equivocan profundamente. Hacen daño a quienes dicen representar. 

A nadie le sorprenderá mi preocupación como catalán, como español y como europeo por la situación actual. Cataluña era una sociedad abierta y vanguardista. Y hoy algunos la quieren cerrar en sí misma abanderando la peor de las vanguardias, la del populismo independentista. 

El independentismo es un populismo que con su hispanofobia hacen el discurso más euroescéptico que jamás se haya escuchado en Cataluña; porque querer romper es España es salir de la Unión Europea, pero también es querer romper con todos los valores que ella representa: integración, solidaridad, pluralismo y humanismo. Y aquí hay que tener en cuenta que los valores que representa España son los valores europeos. 

Los separatistas tienen que saber que los europeos vivimos en paz y en prosperidad desde que decidimos derribar fronteras y trabajar unidos. En este sentido, el triunfo de España como nación plural es el mejor ejemplo de que la Unión Europea puede ser un actor importante si consigue hacer de la diversidad la fuerza de su unidad. 

Algunos apuestan por aventuras que dejarían Cataluña fuera de la Unión Europea. Dicen que eso no les importa porque volveríamos en unos años. No es así. Europa nunca premiará los discursos de la insolidaridad y del nacionalismo excluyente. Ni los estados miembros se la jugarán creando ese precedente. 

Algunos también están acostumbrados a despreciar la ley. Y por ello no creen en la aplicación de los tratados comunitarios. Pero estos son claros, y tanto España como la Unión Europa tienen el imperio de la ley como su mejor garantía democrática. Cataluña fuera de España, sale de la Unión Europea. No es que la echen. Es que se va. 

Este proyecto de CiU y de ERC nos conduce a una generación perdida. Al sacrificio de las esperanzas de libertad y de prosperidad de millones de catalanes. El nacionalismo parece dispuesto a sacrificar a toda una generación para conseguir entrar en sus libros de Historia. 

Pero nosotros lo vamos a impedir. Los catalanes continuarán siendo ciudadanos europeos, porque continuarán siendo ciudadanos españoles. Y será el Partido Popular quien lo logre, porque somos el único partido que puede decir lo mismo en Girona, en Barcelona, en Madrid y en Bruselas. 

En definitiva, España no sólo es la más antigua nación de Europa, es también un proyecto de futuro, fuerte y atractivo para todos los españoles, incluidos, por supuesto, los catalanes. 

Enric Millo Rocher
Vicesecretario y portavoz del PPC en el Parlament