No hay democracia sin ley - Artículo ABC 14.01.2014

El pleno que celebraremos esta semana en el Parlament es un claro ejemplo de lo que marcará la agenda política del Gobierno de la Generalitat este año que acabamos de estrenar. Se evidencia que van a centrarse exclusivamente en su obsesión separatista olvidando los problemas con los que los catalanes tienen que lidiar en el día a día. El pleno va a aprobar trasladar al Congreso de los Diputados la petición de transferencia de las competencias para convocar un referéndum. Eso es lo que les preocupa y ocupa. La ‘estelada’ es lo mejor que han encontrado para tapar la inacción y la incompetencia del Gobierno de la Generalitat. 

Lo mejor del caso es que ya se prevé que no sea el propio presidente de la Generalitat quien la defienda en el Congreso. Quizás porque no es capaz de asumir democráticamente el resultado más que previsible de la votación en la Cámara baja. Sea como sea, uno tiene que ser consecuente con lo que propone y si Mas quiere un referéndum para la autodeterminación y la separación de España tendría que dar la cara. Es verdaderamente curioso como hace gala en Cataluña de su delirio independentista pero en cambio no sea él quien lo vaya a defender ante los representantes de la soberanía nacional. 

Por otro lado es el propio Artur Mas quien se autoerige día a día en adalid de la democracia. Precisamente él es quien no acepta ni acata la democracia que nos hemos dado entre todos los españoles y tan buenos resultados ha dado estos últimos 35 años. Cabe recordarle al presidente de todos los catalanes que puede haber leyes sin democracia pero que no existe ninguna democracia sin leyes. Ninguna. Mas es el único que no respeta ni acata la democracia porque defendiendo la autodeterminación se quiere saltar el marco legal que rige nuestro sistema. 

Las decisiones unilaterales sólo llevan al fracaso y a la confrontación. Ése será el resultado de la votación del próximo jueves. Los derechos de los catalanes como españoles y europeos no se pueden poner en peligro por el delirio separatista de CiU y ERC. Por otro lado, el PSC tampoco puede caer en la debilidad de caer en la presión de los independentistas, que no es poca. El PSC no debería dividirse cuando de lo que se trata es de defender el proyecto común que es Cataluña en España. 

Enric Millo 
Vicesecretario y portavoz del PPC en el Parlament