No todo vale - Artículo ABC 24.02.2015

Hoy quiero hacer especial hincapié en un hecho gravísimo que ha ocurrido en Cataluña y que no debe pasar desapercibido. No por puntual deja de ser significativo de lo que nos está pasando. Se trata del carnaval de Solsona de este año cuya rúa consistía en matar a los enemigos del pueblo. Éstos eran los ‘españoles’ y los que conseguían acabar con ellos a tiros eran los independentistas. Tal cual. 

No lo podemos tolerar. La apología del odio y de la violencia no es ni un juego ni una broma. Por eso hemos manifestado nuestro más absoluto rechazo a cualquier acto que promueva la violencia y todos los partidos que se crean democrático deberían hacer lo mismo. 

Pongamos el caso que ocurre lo mismo pero cambiando la procedencia de los protagonistas y la fiesta consiste en matar musulmanes, inmigrantes o quien sea. El escándalo sería mayúsculo y con razón. Entonces, ¿qué nos está pasando en Cataluña que se está aceptando como tolerable semejante ataque a los que nos sentimos también españoles? ¿Por qué nadie dice nada? ¿Dónde están las asociaciones pro tolerancia y anti xenofobia? Y lo que es más importante, ¿qué pasa con los partidos políticos democráticos y nuestros gobernantes? 

No podemos consentir que en el imaginario colectivo se instale como normal una línea que separa buenos y malos catalanes con violencia e incitación al odio de por medio. Esto es producto, sin duda, de años y años de trabajo sibilino de los gobiernos independentistas que han situado como enemigo a todo lo que suene a España. A esto hay que sumar un lenguaje utilizado por los gobernantes que es muy peligroso. Me remito simplemente a la semana pasada cuando el propio presidente de la Generalitat decía que los agresores de España han procurado “romper las piernas de la identidad catalana”. Y se queda tan ancho. Es de una irresponsabilidad tal que un gobernante hable en estos términos que para el que no lo oye se hace difícil de creer. 

Artur Mas, CiU y sus socios no calculan las consecuencias de sus palabras y actos. Si alguien no para esto será demasiado tarde, las consecuencias serán incalculables. ¿Dónde está la autocrítica de la sociedad civil catalana, de los partidos, de las entidades culturales, educativas y sociales? ¿Nadie va a decir nada? 

Aquellos que no queremos la división de la sociedad catalana, los que estamos por la convivencia no podemos tolerar que se produzcan estos hechos ante la pasividad o el aliento del establishment independentista. La democracia, el respeto y la cultura de la paz deben estar por encima de todo. 

Enric Millo 
Vicesecretario y portavoz del PPC en el Parlament